comunicación

La jerga de los rufianes y la humanidad

· Por · 29 junio de 2017 ·

“Sí, hemos conseguido los KPI en el 2T. El equipo del CTO está impactando en todos los targets necesarios para vender más y poder aumentar el budget del año, que crezca el revenue de la empresa y en los headquarters lleguen a pensar: ¡WTF, ¡cómo lo están haciendo tan awesomicamente bien!”. Esto es una exageración de lo que podríamos escuchar ahora mismo en una reunión de negocios en cualquier empresa. Mi abuela no entendería un comino.

Esta frase representa la ‘Jerga de los rufianes’, como el pensador Walter Benjamin denominaba al fenómeno en el que el receptor del mensaje no comprende qué le están transmitiendo. Muchos profesionales utilizan esta ‘estrategia’ para aparentar ser ‘más profesionales’ o ‘dárselas de entendidos’, sólo se trata de desconcertar al interlocutor, hacerle sentir un ignorante. Tu abuela diría que no oye nada, que por favor se lo repitas todo despacio.

La comunicación es una sinfonía, un vínculo entre dos interlocutores, una danza entre dos personas. Un mensaje bien transmitido debe darse en el modo concreto, en el momento justo, con las palabras convenientes y a través del canal más adecuado. Eso es comunicación. 

Al problema que anticipó Walter Benjamin con ‘La jerga de los rufianes’ ahora se ha añadido la proliferación de canales para comunicarnos: las redes sociales, el whatsapp, los mensajes de texto, el correo electrónico o, incluso, el teléfono. El problema es que no siempre sabemos muy bien cómo utilizar todos esos recursos recientes y así ocurre que en reuniones de empresa publicamos mensajes en las redes, mientras estamos en un funeral wasapeamos para ‘divertirnos’, escribimos un mail divagando cuando lo que necesitamos es que nos respondan con un sí o un no a una pregunta y, durante nuestras vacaciones, nos alejamos de nuestros compañeros de viaje para escribir a un amigo que se ha quedado en casa. Las nuevas tecnologías han supuesto grandes avances en la comunicación, pero también han contribuido a perder la capacidad de hablar cara a cara y la espontaneidad que surge en una charla en persona.

La comunicación es la base de la democracia, los negocios, la amistad, el amor, la empatía o el aprendizaje. No somos individuos aislados, vivimos en sociedad y, entre nosotros, hay vínculos. Estamos a tiempo de atajar el problema. Por favor, no hagamos que las nuevas tecnologías o el querer aparentar ser más profesional, guay o cool tire al traste lo único que nos diferencia del resto de las especies: la humanidad.

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Isabel Gómez Ejecutiva de cuentas Miro el mundo con ojos de periodista, me encanta contar historias y leerlas.

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